viernes, 18 de febrero de 2011

NO SOY DIGNO??

Algunas personas, en determinados momentos, o durante un largo período de su vida, de una forma inconsciente se creen "indignas" de los demás.

Rechazan sin darse cuenta la ayuda de las demás personas. Intentan creer que SOLAS pueden con todo. Y se machacan negándose cualquier tipo de ayuda externa.

Lo curioso es que, como lo hacen sin darse cuenta, culpan a los demás de su "rechazo". Es decir, creen que son los demás los que "pasan" de sus problemas. Cuando en realidad, es justo al revés. Son estas personas las que CIERRAN las puertas a los demás.
Se sienten solas, incomprendidas, y terminan cayendo en una depresión de la que es difícil, que no imposible, salir.

A estas personas, en un momento de su vida, les sucedió "algo" que hizo que tomaran el "disfraz" de sentirse "indignas" de los demás. Como una forma de defensa para aquella situación. Y desde entonces, actúan de esta forma. Cargando con este pesado disfraz.

Esta actitud, de sentirse "indign@, la podrías haber tomado tú mism@, y no te has dado cuenta todavía. O quizás conozcas a alguien de tu entorno que encaje en este tipo.

Lo primero que uno tiene que hacer es DARSE CUENTA. Sólo con eso, ya habrá dado un paso muy importante. Y aunque sea duro, poco a poco, poniendo conciencia, uno mismo va creciendo y tomando una actitud más positiva. Uno aprende a sostenerse y aceptarse tal y como es.

Al poner conciencia en lo que te pasa, cada vez que actúes rechazando a los demás, te darás cuenta de ello, y podrás ir disminuyendo la negación a las demás personas. Todo esto, siempre, con mucha paciencia. Poco a poco.  No tengas prisa, ni te "machaques" culpándote por tu actitud. Si eres así ahora, es por algo, y lo importante es darte cuenta. Y crecer despacito, pero CRECER.

Termino con una famosa frase que seguramente ya conocéis, y la cual tiene mucho sentido en todo esto:
"Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme"

jueves, 27 de enero de 2011

LA GRIPE DEL CRECIMIENTO

Es bien conocido que a los niños, después de estar enfermos, se les dice que "han crecido", que han dado un "estirón", ¿verdad?



Tod@s recodareis vuestra infancia, y las enfermedades típicas que "hay que pasar", como el sarampión, la varicela, ...., y otras muchas que ahora no recuerdo.

Lo pasabas fatal, y aun así tenías que escuchar la frase típica  de "Venga hij@! que estas creciendo", que casi te daban ganas de decir "Oye, que me quedo como estoy, que no quiero crecer más..."


Y luego, cuando ya estabas bien, recién curado de la enfermedad, y te encontrabas con tu tía, te decía "Estás más alt@! Vaya estirón que has dado..."   Y entonces, te sentías orgullos@, y feliz, porque ya estabas bien, ya habías pasado la enfermedad, y tenías tu recompensa, bien reconocida por los demás.

Pues bien, pasó la infancia, la pubertad, y llegamos a ser adultos....
Ya no vamos a ser más altos, se nos pasó la fase de ese "crecimiento". Eso está claro.
Más ahora llega la fase de otro crecimiento, que no es el del cuerpo físico, sino el del espiritual.

Ahora, estamos en el momento de crecimiento personal, de ampliar nuestro campo de visión, de darnos cuenta de nuestros "mecanismos" desarrollados por el ego, nuestras "neurosis", y ser capaces de vivir con ello, sin entrar en la culpa ni el resentimiento, aceptándonos, y aprendiendo a querernos tal y como somos. En definitiva, es la hora de crecer espiritualmente. Y al igual que cuando fuimos niñ@s, tuvimos que pasar por enfermedades bien distintas, en nuestro crecimiento personal, también pasaremos por "otras enfermedades", diferentes también entre ellas.

¿Qué quiero decir, al decir "enfermedades"? Quizás estas pensando que te dolerá la cabeza, o cogerás anginas, ... ¡Pues no!  me refiero, a que al igual que de niñ@s, para crecer físicamente tuvimos de "sufrir" dolencias físicas, ahora, en nuestro crecer espiritual, tendremos que padecer dolencias emocionales.

Y es que en todo crecimiento, hay un coste y una posterior recompensa.

Y  el crecimiento personal, no es fácil, si no todo lo contrario. Porque estamos tan arraigados a nuestro ego, que es muy duro darte cuenta y aceptar, cosas de uno mismo que no nos gustan. Y mucha gente no es capaz ni de comenzar este crecimiento. Cuando se les da la oportunidad de aprender, desconfían, tienen miedo, y se quedan paralizadas. Y otras, al comenzar, abandonan por la dureza.

Más el poder está dentro de ti. Eres capaz, aunque sea muy duro.Ya lo hiciste de niño en el nivel "físico". No te precipites en el camino, tómate tu tiempo, y no quieras ver "resultados" antes de pasar por esos "males" del crecimiento.


Y verás, ¡¡qué maravilla de recompensa!! Serás más "tu" que nunca. El beneficio será mucho mayor al coste, te lo aseguro.

¡Animo!  Y .......   "¡Venga hij@! que estás creciendo"

sábado, 8 de enero de 2011

EL NIÑO QUE HAY EN TI

Estas fechas tan especiales para todos los niños, que esperan con gran ilusión la visita de los Reyes Magos, me hace recordar la importancia de tener en cuenta a nuestro niñ@ interior cada minuto de cada día que vivimos.

Cuando fuimos niñ@s, en algún momento (o en muchos), nuestras necesidades no fueron cubiertas. No se trata de buscar culpables, ni mucho menos. Nuestros padres o cuidadores, simplemente no supieron, no pudieron, o no quisieron, satisfacer a ese/a niñ@, lo que nos hizo "arrastrar" esa/s necesidad/es a nuestra vida de adulto.

Dicen los expertos en psicología, que en nuestro interior tenemos 3 figuras: el padre, el niño, y el adulto.  El padre, son las normas que nos impusieron de niños. El niño, son las ganas de vivir, aprender y jugar, nuestros deseos. Y el adulto, es lo que somos hoy, personas con capacidad de entendimiento y resolución de problemas.
Pues bien, existe una constante "lucha" entre el niño y el padre. Y el adulto es el que está en medio. El que tiene el poder de decidir entre las NORMAS o los DESEOS. Ese eres tu.

Nunca nadie va a entender, y acompañar al niño, como lo harás tu mismo. Ninguna otra persona es capaz de satisfacer sus necesidades. Ni tu pareja, ni tu familia, ni tus amigos, lo conocen tan bien como tu mismo. Nadie lo protegerá de sus miedos y temores de niño, tan solo tu.

Ahora que eres adulto, tienes la capacidad de consolar a ese niñ@, de darle el valor que necesita, de satisfacer aquella necesidad que quedó pendiente. De ACOMPAÑARLO, y darle lugar en tu día a día.

Es el momento de buscar en tu interior a ese niñ@. De recordar qué te gustaba hacer en tu infancia, cuales eran tus ilusiones, deseos, necesidades, y averiguar si tiene alguna herida abierta.
Es tu cometido, y solo tuyo.  Al fin y al cabo es una parte tuya, que si está olvidada, te hace estar incomplet@.

Busca tus viejos juguetes, pregunta a los mayores cómo eras de niñ@, .. lo que sea con tal de recordarte bien a ti mismo.


Cuando por fin lo encuentres, y lo lleves de la mano, ese niñ@ será capaz de darte la ilusión perdida. Y vivirás la vida de un forma más espontánea e inocente. Más positiva y felíz.
Es el momento de darle lugar a esa parte de nosotros que está bastante olvidada.

martes, 28 de diciembre de 2010

EL IMPASSE

Cuando una persona está en proceso terapéutico, evolutivo, y de crecimiento personal, llega un momento en el que alcanza un estado de angustia, al que no sabe poner nombre ni asignarle un motivo. Simplemente se encuentra "sin ganas", paralizado, con una mezcla de tristeza inexplicable y de enfado encubierto.
Esta etapa, se llama "IMPASSE".  Su origen está en que la persona no logró expresar su emoción en un momento del camino de su crecimiento, consiguiendo así una insatisfacción.  Su energía quedó bloqueada, pero ésta lucha por salir. Y provoca un sentimiento de angustia, ya que a la vez, nuestros mecanismos de defensa creados por el ego, actúan para que no se realice esta salida.

Os confieso que actualmente me encuentro en esta etapa.  Cuando descubrí una parte de mi que he mantenido oculta durante mucho tiempo, me enfadé, más no mostré ese enfado, porque precisamente esa es la parte oculta. Mis enfados los "camuflo" inconscientemente.  Y ahora, al darme cuenta de ello, me siento bloqueada, apática, y desganada.  No consigo dar salida a esa parte de mi.

Todos, por una u otra razón, tomamos un papel en nuestra vida. De forma inconsciente, nos ponemos el disfraz, y nos creemos que somos así en realidad. Son las caretas del ego. Puede que empezaras a representar ese papel como una "autodefensa" a algo en tu vida, y se quedó tan arraigado, que ahora, te cuesta ver quién está bajo ese disfraz. Estás tan enganchado, que hasta te sientes cómodo en él.  Soltarte te da miedo aunque sepas que hay mucho más por descubrir.

Si tapamos una parte de nosotros, como la rabia y el enfado, la parte contraria, que sería la alegría, no está libre del todo. Ya que todos somos yin y yang, positivo y negativo, oscuridad y luz.  Y taponando una de las partes, la otra, no puede alcanzar su máxima expresión.  No debemos negar una parte de nosotros. Somos lo que somos. Primero tenemos que verlo, y después aceptarlo, para darle alas de libertad, y conseguir expresar nuestras emociones en todo momento sean cuales sean.

Si taponas una emoción, tu energía se bloquea, los chakras se cierran, y en tu cuerpo se manifiesta esa insatisfacción en forma de enfermedad.

La única forma de salir del impasse, es mantenernos AQUI y AHORA. Pues en el pasado entramos en la angustia, y en el futuro en la ansiedad.

Tampoco hay que precipitarse, todo lleva su tiempo, y a unas personas les cuesta más que a otras.

Te propongo que descubras todo lo que hay en ti, sea bueno o malo, pues solo siendo tu mismo al completo, y mostrándote tal cual, sentirás plenitud en tu vida, al margen de cualquier acontecimiento.

¿Cómo descubrirlo? con la ayuda de un buen psicoterapeuta, terapias gestalt, cursos de autoconocimiento, ....  pero en realidad, lo único que necesitas es QUERER hacerlo.

viernes, 17 de diciembre de 2010

RESONANCIA EMOCIONAL

La resonancia emocional es el lenguaje que tiene nuestro cuerpo a nivel inconsciente. A través de él, identificamos a los demás.

A veces ocurre que acabas de conocer a una persona, y sin embargo, con ella te encuentras relajado, a gusto, con confianza....,  es como si la conocieras desde hace años ¡y solo llevas 15 minutos con ella!!
Es nuestra RESONANCIA.  Y al ser a nivel energético, nos cuesta "dar una explicación lógica" y mental que nos aclare qué sucede con esta persona que CONECTO tan bien y de una forma tan rápida....

Resulta que sin saberlo, inconscientemente, somos transparentes.  Y nos presentamos ante los demás mostrando TODO lo que somos. Y ellos, inconscientemente también, nos VEN.




Quizá conozcáis algo acerca de los "CHAKRAS".  Son los centros energéticos del cuerpo humano y tenemos siete chakras principales. Los explico en la sección "Cuerpo".

Pues bien, nuestros centros energéticos vibran a un nivel. Dependiendo de nuestras emociones en este momento, vibrarán de una u otra forma. Entonces, cuando coincidimos con otras personas con la misma vibración, hay una identificación, una conexión, RESONANCIA EMOCIONAL..


Es lo que decimos "estar en la misma onda".  Y nunca mejor dicho, ya que somos como antenas parabólicas emitiendo ondas...
Y recibiendo también.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿ES REALMENTE LO QUE QUIERES?

Hace mucho aprendí que no es lo mismo desear hacer algo, y querer realmente hacerlo.
Parece una contradicción, ¿verdad? Pues en realidad, no es lo mismo.
Uno puede tener muchos deseos, esos "sueños" que ya desde niñ@s comenzamos a crear en nuestra mente.
¡Recuerdo cómo deseaba ser una de esas señoras que salían por la tele bailando y cantando! se las veía tan perfectas... y era tan mágico el show que mostraban.... que soñaba con ser igual a ellas....¡¡Artista!! ya solo la palabra, me inundaba de una ilusión poderosa....
Y cómo también, según crecía, admiraba a esas reporteras que viajaban al fin de mundo para informar de los sucesos actuales, viviendo al límite, conociendo a multitud de personas....
Pues bien, como esos, hay miles de ejemplos. Todos hemos "soñado" con hacer o ser algo en particular.
Pero resulta, que a la hora de la verdad, no hemos hecho ni la mitad.....  Y es que no es lo mismo "lo que me gustaría" y "lo que realmente quiero".
Cuando comencé mi camino profesional, que es cuando uno decide qué quiere estudiar, me di cuenta que me daba mucha pereza trabajar siempre de un sitio para otro, y que en realidad, no quería ser reportera. Lo que hubiese querido de verdad, es que yo, que admiraba esa profesión, hubiera sido más activa y predispuesta para ser capaz de desempeñarla.  Pero yo, que no era ni soy así, no quería ni quiero ser una reportera.

Lo mismo ocurre en el día a día, con pequeñas cosas. A veces, te gustaría visitar este o aquel país, pero en realidad no quieres ir hasta allí. Te da miedo volar y prefieres hacer otras cosas.

Si no distinguimos bien esto, podemos caer en un bucle de indecisión constante, puesto que siempre creerás que tus deseos caen en saco roto por tu culpa. Cuando en realidad, los deseos, deseos son. Que no son lo mismo que lo que tu realmente quieres o puedes hacer.

Una pareja con problemas para tener hijos, puede desear tenerlos. Pero puede, que después de "x" años con tratamientos médicos, ya no quieran tenerlos, pues no quieren pasar de nuevo por lo mismo. Mas su deseo de tener hijos, siempre estará vivo.

Cuando pienses en un DESEO, hazte esta pregunta: "¿TENGO GANAS DE REALIZARLO? ¿Realmente me apetece?"

Y recuerda, "Cuidado con lo que deseas, que se puede hacer realidad"

jueves, 2 de diciembre de 2010

RESPONSABILIZARTE DE LO TUYO

Existe una cosa preciosa llamada EMPATÍA.  Cuando una persona tiene empatía, se pone en la piel del otro, sintiendo sus emociones, y comprendiendo a esta persona perfectamente.
Es maravilloso, porque al tener empatia, puedes entender a las personas con las que te relacionas. Y al final, la comunicación es mucho más fluida, sincera y positiva.
Si tienes empatía, cuando otra persona te cuente cómo se encuentra, te calzaras sus zapatos, y experimentarás su tristeza, duda, miedo, alegría, enamoramiento, ... Emociones negativas y positivas. Con lo que al entenderla tan perfectamente, vuestra comunicación y conexión, será "perfecta".

Pues bien, aun siendo la empatía algo maravilloso, tenemos que ser capaces de sentirla de una forma ALEJADA. Quiero decir, no hagamos nuestras esas emociones que son de otro.
Hay personas, que sienten tanta empatía, que llegan a confundir inconscientemente lo que es suyo con lo que no lo es.

Recuerdo que yo misma, he sufrido esta "confusión". A veces llegaba a casa, de buen humor, y me encontraba a mi pareja enfadada por algo que le había sucedido. Entonces, conectaba tanto con esa emoción de enfado, que llegaba a hacerla mía. Y al final, hasta había veces, que entre nosotros terminábamos discutiendo.
Cuando ocurre esto, y consigues DARTE CUENTA, que esa emoción NO ES TUYA, aunque la sientas profundamente, ves a la otra persona "desde fuera", sin entrar ni dejar entrar, dando un paso hacia atrás, y observando. De esta forma, puedes seguir siendo tu mism@, con "tus" emociones, viendo las cosas como son, lo que es "real", y así puedes ayudar mejor a la otra persona. La dejas sola con su emoción, sin entrar en "su mundo", la dejas verse a sí misma, y termina dándose cuenta de lo que es solo suyo.

También ocurre a la inversa. Cuando somos nosotros los que sacamos fuera nuestras emociones y "problemas" hacia los demás. Hay personas que "esperamos" que desde fuera se nos de la "solución divina" ante una duda o problema. De esta forma, lo que hacemos es no responsabilizarnos de nuestras decisiones.Así, si algo sale mal, no nos sentiremos culpables, porque al fin y al cabo, me dijeron que debía hacer esto, o lo otro, .....  Es una posición cómoda e infantil, que se hace de forma inconsciente.

Cuando empecé a darme cuenta de que yo misma hacía esto, comencé a RESPONSABILIZARME de mis elecciones, poniendo toda mi consciencia en ellas. Era capaz de ver las situaciones de una forma tranquila, y podía tomar una decisión yo sola, con mucha más facilidad.


En definitiva: aprende a distinguir lo que es tuyo y lo que no, y sé responsable solo de lo que es tuyo, tomando plena consciencia.. 

domingo, 21 de noviembre de 2010

EL EGO

El EGO es lo que "creemos" que somos.  La imagen que tenemos de nosotros mismos.

Vivimos en una sociedad en la que el éxito o el fracaso se mide en los logros obtenidos. Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Te obliga a tener la necesidad de que te den la razón.  Te define como lo que logras y acumulas en un sentido material, lo que hace a su vez que te compares con los demás.

Hemos crecido recibiendo opiniones sobre lo que se nos da bien o mal, sobre lo podemos hacer o no hacer. Sobre lo que "se supone" que necesitamos para ser feliz.  Y lo hemos oído tanto, que acabamos creyendo lo mismo.

Actualmente, se vive mucho de la "apariencia". Se prima la belleza exterior hasta el punto de creernos que si no tenemos las medidas "ideales" somos menos que aquell@s que si las tienen. Se da demasiada publicidad a la moda, que al fin y al cabo, no es mas que "apariencia", se trata de VESTIRNOS según los demás deciden que está bien.
También se valora a las personas por sus logros académicos, económicos, laborales, y hasta hay gente que mataría por un segundo de "fama" en la tele.

El ego nos domina sin darnos cuenta. Haciendo que continuamente estemos "comparándonos" entre nosotros, y que nunca nos satisfaga lo que tenemos. Siempre queremos más.  Deseamos el reconocimiento, una casa mejor, tener un cuerpo 10, ....   Y todo porque CREEMOS que somos lo que tenemos!!

En realidad somos mucho más que todos esos logros. Y lo más importante, todos somos iguales. Hemos nacido con la misma pureza e inocencia. Y formamos parte de la misma energía.

Conforme vamos creciendo, y según las vivencias personales de cada uno, adquiriremos una serie de cualidades o valores que nos hacen diferentes. Pero solo somos distintos en nuestra personalidad. La base es la misma. Todos buscamos ser felices, sentimos miedo, vergüenza, amor, ....

Yo intento no ser rehén de mi ego, cada día, en cada segundo. Y la tarea es difícil....  Pero no imposible.
Siempre estará acechando, gritando, convenciendo, ... porque el ego es muy listo, y lleva mucho tiempo dominando cada momento de la vida.

Intentemos no valorarnos a nosotros mismos ni a los demás en base a los logros obtenidos, a los bienes materiales, ni al aspecto físico. Escuchemos más, comprendamos más, situándonos en el lugar del otro, seamos más tolerantes, y que prime la compasión.

A partir de ahora, intenta darte cuenta de todas las veces que durante el día, tu ego te incita a pensar como él quiere. Y toma nota.    No dejes que te haga "ver" lo que quiere.
¡Y libérate de su dominación!!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

MI NECESIDAD

Cuando tenemos una necesidad, es importante satisfacerla. Y a veces nos ocurre que nos quedamos a medias, generando en nuestro interior un "atasco" energético y emocional.

Lo primero que tenemos que hacer es IDENTIFICAR nuestra necesidad, ya que a priori parece bien sencillo, pero no lo es tanto. Nos puede ocurrir que sintamos la necesidad de "algo" y no sepamos "qué". Es cuando en tu interior nace un torbellino que no sabes expresar. Mezclas sensaciones como el cansacio, el enfado, la energía contenida, y la tristeza. Y te gustaría "hacer algo" para sentirte mejor, pero no sabes qué.
Si te ocurre esto, intenta observar las señales de tu cuerpo, que es más sabio que tu mente. Y seguramente, poco a poco, encontraras la clave para indentificar tus necesidades.

Despues de la identificación, nos ponemos EN MARCHA, energetizamos, nos movemos hacia la realización de la ACCIÓN que satisfará nuestra necesidad. 
Pues bien, esta "puesta en marcha" a veces se queda a medias o ni siquiera empieza. Nos ocurre a menudo cuando en lugar de seguir tu instinto, te pones a pensar "qué diran" o "no es el momento", o "no soy capaz".
Incluso, puede sucedernos que mal gastemos energía perdiendo el tiempo sin llegar a la "acción".  Esto es cuando por ejemplo, queremos que otra/s persona/s nos acompañe/n en la acción, y en lugar de movernos solos hacia ella, nos dedicamos a "convencer" a los demas a que la realicen con nosotros. Cuando haces esto, la mayoría de las veces, te quedarás sin llegar a la acción, puesto que no siempre los demas están dispuestos a hacer lo que tu necesitas. Ademas de que esto te hace depender de otras personas, te causa una enorme "frustración", primero por no llegar a satisfacer tu necesidad, y segundo porque dejas en manos de otros tu felicidad. Pones en ellos la responsabilidad de tus actos, de tu logros y fracasos. Y no puedes culpar a los demás por no conseguir tus objetivos.

Otras veces, en lugar de realizar la ACCIÓN concreta que satisfará tu necesidad, lo que haces es otra cosa bien distinta. Con lo que tu satisfacción se queda pendiente. Esto es cuando inconscientemente queremos evitar hacer lo que realmente necesitamos. Los motivos pueden ser muchos, como que te "auto-boicoteas" porque en el fondo no te respetas ni te amas como deberías. O que pongas en tela de juicio las opiniones de los demás, y en el último momento cambies la "acción  necesitada" por otra que según tus creencias (expectativas de tu imaginación) será más "correcta" o "aceptada" por los demas.

Es una gran tarea darnos cuenta de cómo funcionamos. De en qué momento interrumpes el ciclo para satisfacer tus necesidades. Y de esta forma poder poner remedio.

En mi caso particular, he de confesar que tengo tendencia a perder tiempo arrastrando a los demas conmigo, porque me cuesta hacer cosas sola. Ahora, al darme cuenta, soy capaz de actuar de otra manera, de conseguir mis objetivos sola, y no me quedo "a medias".


¡Saca al niño/a que llevas dentro!  Y satisface tus necesidades sin pensarlo demasiado
 Te invito a que reflexiones sobre tu tendencia a satisfacer-insatisfacer tu necesidad, y que votes en la encuesta que aparece a la derecha.   

martes, 2 de noviembre de 2010

EXPECTATIVAS

Todo el mundo tiene expectativas. Nos imaginamos cómo sería si.....  qué pasaría si..... qué pensarán si....

Todo SUPOSICONES inconsistentes, creadas por nuestra maravillosa imaginación. Sustentadas por nuestros miedos y creencias, que la mayoría de las veces son equivocadas.
Son "fantasías" y no "realidad".  Y por tanto no podemos dejar que nos paralicen y guíen nuestras vidas.

A veces dejamos de hacer algo por miedo a lo que sucederá, y  nos quedamos estancados, sin avanzar, sin dar riendas a nuestros impulsos. Conteniendo así nuestras emociones y deseos.

Cuando remprimes tus emociones, y no das un abrazo por VERGUENZA, te quedas con las ganas, y nunca llegas a mostrar tus sentimientos.  Seguramente, la otra persona, está deseando lo mismo, pero le ocurre igual que a ti. Le da miedo tu reacción, y se queda parada, sin actuar.


Así nos pasamos la vida, conteniendonos, por miedo, verguenza, ... sin actuar, y sin decir lo que queremos. Y todo por una imaginación!

Cuando comencé a "probar" a decir y hacer lo que sentía, me sorprendí gratamente. Resultó que todo lo que creía que sucedería NO PASÓ.  Y así había estado toda mi vida, aguantándome y soportando, y creando "rabia" interior, por no ser capaz de hacer lo que realmente deseaba.  Te invito a que pruebes, y seguramente encontrarás una magnífica sensación de libertad. Te darás cuenta que aquella persona no reacciona como creías, que no "pasa nada" por hacer esto o lo otro, y te quitarás un gran peso de encima.

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