miércoles, 13 de junio de 2012

NUEVA FAMILIA

Cuando en una familia llega un nuevo miembro, todo cambia.  Modificamos el hogar, haciendo "hueco" para esa nueva personita, cambiamos rutinas, hábitos, ..  Y nuestro corazón se divide para dar amor a ese nuevo ser.

Ultimamente vivo en una "locura" mezcla de felicidad y estres.  El tiempo se me pasa tan deprisa, que se acumulan las tareas pendientes...

Como en una piscina en la que voy buceando tranquilamente, cual sirena, de repente, un pequeño ser lanzado desde fuera, entró en mi vida. Toda la piscina se removió. Las hojitas posadas en el fondo se levantaron apresuradas. La corriente de agua cambió de dirección. Saltaron gotitas al exterior. Y mi nadar, se vio alterado. Tuve que parar, agarrar a ese pequeño ser indefenso y hacerme responsable de su vida.





Ahora, después de varios intentos de nado con este ser entre mis brazos, encuentro de una forma comoda mi estar. Ya me he acostumbrado a sus manitas en mi cuello, a sus pataditas en mi estómago, a su llorar y reír. A sus quejas, exigencias, y travesuras.

Y él tambien se ha hecho a mi. Ya no puede perderme de vista. Me necesita, y me quiere a su lado.

Mi nadar es totalmente distinto. Llevo más peso. Ese lastre que a veces pesa demasiado, que se llama Responsabilidad.  Y no tengo tanta libertad de movimiento.
Más sin embargo, ya no sabría ni quiero nadar sola. Amo a este ser tanto, que es como si siempre hubiese estado conmigo.

Su sonrisa me da aire cuando me siento ahogada. Sus abrazos reconfortan mi cansancio. Su tacto con el mío me provoca gran ternura, ésa que me apacigua ante el estrés. Sus sonidos y palabras me entran directos al corazón, para salir en forma de chispitas de alegría que me llenan de energía.

Mi mirada tiene un nuevo objetivo. Cuidarle, amarle, protegerle.
Mis sentidos se dividen, mi necesidad se merma. Y aumenta así mi crecimiento, al no pensar solo en mi, a saber DAR sin exigir. A regalar mi tiempo y mi ser, sin esperar nada a cambio.

Gracias mi niño lindo, por venir a enseñarme tantas cosas que no sabía que andaban en mi, perdidas y desnutridas, olvidadas, ocultas.... apagadas.

Encendiste tu la llama que ilumina aquellas alas.

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