viernes, 24 de mayo de 2013

LA COMUNICACION NO VERBAL

Recientemente he leído un libro muy interesante: "La comunicacion no verbal" de Flora Davis.

Cuando hace tiempo comencé a leer y a realizar cursos de crecimiento personal, ya aprendí muchas cosas de las que habla este libro, como que el cuerpo es sabio. Que nos cuenta cosas, que se manifiesta. Que sabe más que la mente. Que prestándole atención puedo averiguar cosas sobre mi, y mi necesidad.
Que mi cuerpo, refleja lo que soy, lo que siento. Que se va “haciendo” según vivo, siento y pienso. Modificándose así mi aspecto físico en función de ello.

Pero lo que no sabía, y me ha fascinado, es que el cuerpo no solo me habla a mi. Si no que también habla con otros cuerpos.

Me llamó mucho la atención el caso de una familia en la que cuando un miembro realizaba una acción que a otro le molestaba, éste realizaba un gesto espontáneo y el primer miembro corregía la acción. Sin mediar palabra, ¡los cuerpos se comunicaban y se entendían!  Y todo esto, a nivel inconsciente, pues no nos damos cuenta que esa comunicación corporal existe continuamente en nuestra vida.

La existencia de ese “código” corporal entre las personas me maravilla.

Parece ser que nos comunicamos en la misma forma que los animales, y que además existe lo que llaman un “vocabulario facial” .

Usamos ese código corporal todo el tiempo: para poner límites, para demostrar amor, rechazo, …, para darnos el turno en una conversación, para cumplir con lo que se espera de nosotros, …

Los movimientos que hacen nuestros ojos mientras conversamos con otros, envían “señales” a los otros ojos. Es un código ocular que marca el turno para hablar.


Ese código corporal está basado en gestos, a los que los investigadores pretenden dar un significado.  Al fin y al cabo, los gestos son la expresión de lo que siento. Muestran y escenifican emociones.  Por eso, los actores estudian expresión corporal.

No sabía de la existencia de investigaciones acerca de la comunicación no verbal, y de las múltiples técnicas que usan para llevar a cabo estas investigaciones.

La “cinesis” por ejemplo, me parece un trabajo fascinante a la par que latoso. Debe resultar muy costoso aprender el significado de los gestos visualizando a cámara lenta a personas conversando. Pues hay gestos que unas veces significan una cosa y otras no.
El significado de los gestos siempre debe buscase dentro del contexto general.


En la comunicación no verbal, además de los gestos, los sentidos tienen un papel fundamental. Pues es a través de ellos, que recibimos los mensajes externos.

Me ha sorprendido la potente influencia que tiene sobre nosotros lo visual. Lo que es capaz de hacernos sentir, pensar, opinar, alejarnos, o acercarnos a cosas o personas, en función de lo que recibimos visualmente.   Parece ser que si veo una persona con sus pupilas dilatadas, ésta  me agrada más que otra con las pupilas sin dilatar. 
Y los niños, son extremadamente sensibles a los mensajes faciales. Les impacta más ver una cara seria, que las palabras escuchadas.

Me asusta un poco la idea de un posible  “manejo” de mi pensar, a través de mensajes subliminales en la televisión.  Si es posible esto, puede que todo lo que creo no sea más que lo que quieren que crea. Y seguramente será así.

Podemos leer el rostro de una persona aun sin mirar sus ojos, pero cuando los ojos se encuentran, no solo sabremos qué siente el otro, sino que él sabrá qué siento yo. 


La piel es la envoltura que nos contacta con el mundo exterior.  Comenzamos a explorar ese mundo mediante el tacto, ya desde el vientre materno.   Es el sentido que más me acerca al otro.  Al tocarnos, estamos en límite de sentirnos por dentro. 


Cuando conversamos con otro, el código corporal hace que exista una “sincronía interaccional”, que no es otra cosa que “ritmos compartidos”, es decir, perfectamente se cuándo debo intervenir o callar. Y de esta forma, sincrónicamente, la conversación fluye basada en ritmos marcados inconscientemente.  Es como una danza creada entre mi ritmo y el del otro, formando un único ritmo perfecto.


Existe mucha relación entre la danza y los movimientos comunes de la vida diaria.  Al fin y al cabo, danza es movimiento.

Ahora entiendo porqué la danza sirve de terapia en casos de baja autoestima y problemas con el contacto. Si tengo baja autoestima, mi relación con los demás se ve afectada negativamente.  Con lo cual, al practicar la danza, me ayudo a expresarme mejor, por lo tanto voy a recibir mejor, y a contactar mejor, … Con lo que mejoro mis relaciones interpersonales.  Esto hará que mi autoestima mejore también.
Si la comunicación no verbal se basa en gestos (movimientos), es lógico que si practico danza (movimientos) la comunicación con los demás mejorará.


Es cierto, que como dice el libro, hoy en día tenemos más interés por la comunicación no verbal, y que es debido a nuestra necesidad de conocernos, de ponernos en contacto con nuestras emociones. Que estamos aprendiendo a darle al cuerpo el lugar que le corresponde. A escucharlo.  A que sea nuestro referente a la hora de mirarnos por dentro: primero mirar por fuera para llegar a ver lo de dentro.
Pues es verdad  que las emociones se reflejan en nuestro cuerpo.
Un ejemplo muy claro es cuando estamos enamorados: irradiamos felicidad, y parecemos más guapos. Aunque la mayoría de las veces no nos demos ni cuenta de ello.
Y si estamos preocupados, nuestro cuerpo también lo manifiesta: fruncimos el ceño, nos rascamos, nos movemos nerviosos, ….


Mi conclusión, después de leer este libro, es que, la base de las comunicaciones humanas está en un nivel inconsciente. Y que son más importantes los gestos (movimientos corporales) que las palabras.

Que las palabras son importantes, pero relativamente. Pues sin tener conciencia de ello, nos estamos comunicando todo el rato sin palabras.

Esto es precioso. Y a la vez, al tomar conciencia de ello, también asusta un poco. Pues la tendencia que solemos tener a “controlar” todo, y a ocultar nuestra intimidad, como método de seguridad, se ve amenazada. 


Es maravilloso que seamos capaces de entendernos de esta forma.  Somos seres multisensoriales, recibiendo y enviando todo el rato información de la que no tenemos ni idea a nivel consciente. 

“La comunicación humana es extremadamente compleja —no tiene reglas fijas y simples— y en ausencia de tales reglas, sé que yo, como tantas otras personas, tendré una tendencia a ver solamente lo que quiero ver y prestar atención a lo que considero conveniente saber.”



miércoles, 15 de mayo de 2013

ACTITUDES

Todos los seres humanos nacemos iguales. Somos distintos por fuera, idénticos por dentro. Puros, inocentes, bellos, especiales...

Conforme crecemos, en base a nuestras experiencias de vida, nuestro ego comienza a existir, a estar presente, y tomamos actitudes mejores o peores, para lo que nosotros "creemos" necesarias para nuestra supervivencia.

A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas, y todas y cada una de ellas me han enseñado algo. Y aunque con algunas la relación no haya continuado, la enseñanza nunca faltó.
Pude alejarme de alguna, por sus actitudes, que me hacían daño, pero siempre entendiendo que la persona estaba por encima de sus actitudes. Con respeto y amor, alejarme para mi bienestar. Deseando lo mejor para aquella persona.

Tendemos a "criticar" esas actitudes que no concuerdan con nuestra forma de pensar, que se salen de la "norma establecida" y que creemos no son correctas.  Indudablemente, hay actitudes que son nefastas e inadmisibles. Pero no confundamos una actitud con la persona.

Peco muchas veces de reir las gracias con fondo crítico hacia alguna persona. Y al momento me arrepiento. Pues aunque es normal que hagamos eso alguna vez, me doy cuenta de que, de alguna manera, esa acción puede provocar dolor.

¿Quien no ha metido la pata alguna vez hasta el fondo?

Yo misma he hecho mal muchas cosas. Y las personas de mi entorno, continuaron a mi lado a pesar del daño provocado. Eso, siempre lo agradeceré. Pues ellos ven mi SER además de mis actos más o menos correctos.

Eso mismo, es lo que yo intento hacer con los demás. Y conmigo misma. Si me equivoco, lo acepto y me perdono. Soy humana, y como tal, puedo y debo equivocarme alguna vez, para poder aprender algo vital. Para darme cuenta de algo que vine a aprender en esta vida, y por lo que tengo que pasar.

Hace poco, una persona amada me hizo daño. Nos alejamos. Y sentí profundo dolor y tristeza. Más comprendí que era lo que tenía que ser.
Al principio, mi ego, comenzó a criticar sus actos. Pero luego, entendí que solo eran actos y actitudes. Y que la persona seguía siendo bella. Que tenía derecho a equivocarse, y que aunque ya no puedo estar a su lado como antes, no puedo ni quiero seguir criticando sus actos.
Estamos lejos. La relación ya no puede continuar como antes, pues sería insana para mi. Pero desde mi corazón la sigo amando. Pues yo también he visto su SER maravilloso. Y le deseo lo mejor del mundo.

Si consigues ver con el corazón, el daño recibido se minora. Te distancias del/la causante con respeto a ti mismo y hacia el causante.. Y continuas tu vida en paz, sin miedo, sin dolor, sin linchamientos. Pasando página, y viviendo desde el amor incondicional.


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