miércoles, 14 de noviembre de 2012

EL SER HUMANO

Aunque muchas personas piensen que el ser humano no tiene la capacidad de amar, ni la nobleza de los animales, yo sí creo que somos seres maravillosos.
Es verdad que existen personas que hacen muy mal las cosas, verdaderas barbaridades, y causan mucho dolor. Pero eso no significa que el ser humano sea malo por naturaleza.

Todos, cuando nacemos, somos pura inocencia, esencia divina, y estamos llenos de amor.  Qué hacemos con ese amor es otro cantar...
Unos lo malgastan, desprecian, y acaban sintiendo solo odio y amargura. No entraré ahora en los motivos que puedan llevar a una persona a terminar así.
Otros, en mi parecer la mayoría, crecemos con él, aumentando día a día nuestra capacidad de amar y dar amor al resto.

Cuando llegó mi hijo a mi vida, toda mi rutina se trastocó. Era muy feliz por su llegada, más me costó adaptarme a él, y abrirme a sus necesidades.
Sin embargo, aunque tuve y tengo que renunciar a muchas de mis propias necesidades en pro de su bienestar, lo hago de una forma generosa y satisfactoria.
Pues lo que él me devuelve, es puro amor y alegría. Lo entrega por naturaleza, y yo, me doy cuenta de que también lo hago así.

Esta entrega generosa, solo es posible cuando nuestro corazón alberga AMOR.

Algunos pensarán que evidentemente, eso lo  hacen todas o la mayoría de las madres, y es verdad. Pero es más que un vínculo madre-hiijo.

Pues yo, sin haber tenido a mi hijo en mis entrañas, lo amo igual o más que si lo hubiese llevado. Y eso, solo es posible, porque el ser humano ama a otros seres humanos.  Siente la necesidad de tener una familia, de entregar su amor, de compartir su vida...  

Se sacrifica por sus hijos, padres, hermanos, amigos.... Y lo hace de forma voluntaria, generosa, y satisfactoria. Por el mero hecho de ayudar y tener manos con las que caminar en el viaje de su vida.

De cuantas más personas dependamos, más satisfacción encontraremos. Podremos sufrir con sus pérdidas, más siempre tendré otras manos conmigo.

Hoy, que me siento especialmente amorosa, quiero compartir con vosotros todo el amor que llevo dentro. Y decir gracias a lo más divino, por poner en mi vida a todas y cada una de las personas con las que comparto mi días. Todas son maravillosas. Todas me enseñan cosas. Todas me ofrecen su amor. Y a todas quiero decirles que las AMO.


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