miércoles, 3 de agosto de 2011

DOSSIER ANTONIO BLAY Un pequeño extracto

Hoy os copio unos pequeños textos del Dossier Antonio Blay.   Me lo recomendó mi amiga Cármen Pérez (espacialista en Constelaciones Familiares, de la que ya os he hablado alguna vez), ya que fue su primer maestro en psicologia transpersonal.

Aunque no he llegado a leerlo al completo, creo que es muy interesante.(Podéis leer el dossier entero si lo buscáis en google)  Es algo muy resumido que expone aspectos esenciales de su obra,  en la comprension de nuestra personalidad y como llegar a vivir de forma plena y creativa.

El dossier comienza así.....


"Somos un potencial que la vida nos
empuja a actualizar y que, en la 
medida en que cumplimos esta
demanda y actualizamos nuestro
potencial, nos desarrollamos objetiva
y subjetivamente. Hemos visto
también que los dos obstáculos para
eso son los hábitos adquiridos y la
adhesión total a unos modelos que
nos han sido dados y que, por lo
tanto, las dos primeras cosas a hacer
como consecuencia de esto, son:
primero, que yo aprenda a estar
atento para observar este
funcionamiento condicionado, porque
sólo siendo consciente en acto, en
cada instante, del condicionamiento,
hay la posibilidad de ir
transcendiéndolo, y segundo, que
cada vez que yo sea capaz, y en la
medida que soy capaz –y eso sólo es
posible cuando yo estoy despierto,
muy despierto- yo he de aprender a
crear mis propias respuestas, para
salirme del círculo de los hábitos, por
una exigencia de autenticidad. Ver
que yo soy, realmente, yo mismo, en
la medida que vivo más esas
cualidades base que soy. No es en un
sentido de idea de mejorar o de ser
más bueno o más perfecto, en
absoluto; es como exigencia de
autenticidad."



"Si examinamos nuestra existencia veremos que parece que hay algo que está
empujando, algo que es una motivación fundamental que empuja la vida en
todas las formas que adopta, una finalidad. Ésta es la de que todo tiende a
crecer, todo tiende a desarrollarse.
La vida, a través de sus formas, tiene como consigna actualizar un potencial
que uno trae consigo.
Junto con este desarrollo, el desarrollo del potencial, va siempre inherente una
conciencia interna de madurez y de plenitud.
El potencial (...) está constituido substancialmente por tres cualidades básicas
que son: la energía, la inteligencia y la afectividad.
De la energía derivan todos los procesos energéticos (...). De la inteligencia se
deriva todo lo que son modos de conocimiento (...). De la afectividad deriva
toda nuestra gama de sentir.
De estas tres cualidades fundamentales, en sus interrelaciones, se construye
toda la complejidad de nuestra vida anímica.
Es decir, que nuestra vida es como un proceso de actualización progresiva de
este potencial de inteligencia, energía y amor-felicidad.
La plenitud nunca viene como resultado de una adquisición, sino que viene
como resultado de una plena actualización de nuestro potencial.
Lo exterior cumple para nosotros la función esencial de aportación de los
elementos primarios necesarios para este desarrollo, para que yo pueda
actualizar y para que al actualizar pueda construir.
Lo exterior es el suministro de materia gracias al cual lo que es mi facultad
básica se convierte en algo concreto, se construye.
No puedo vivir otra plenitud que la que es consecuente a mi capacidad de
comprender, de amar y de actuar.
La respuesta que yo doy depende de mí, la puedo crear yo. Por lo tanto puedo
ser dueño de mis respuestas y es precisamente esta respuesta la que me
desarrollará, la que me actualizará.
No tengo ningún otro modo de llegar a un desarrollo de algo si no es mediante
el ejercitamiento de ese algo; mediante el ejercitamiento activo.
Nada puede sustituir a este acto de presencia.

Yo soy exactamente la resultante de lo que he ejercitado, ni más ni menos,
como ser concreto.
Nuestra vida está construida sobre una creencia totalmente distinta. Nuestra
vida esta construida sobre la creencia adquirida de que son las circunstancias y
las personas que me rodean las que hacen que sea feliz o desgraciado.
Hemos edificado nuestra vida sobre la creencia de que es el exterior que me
está dando o quitando felicidad, plenitud, etc.
Mientras yo esté esperando que los demás me den habrá siempre una
manipulación de los demás para conseguir que me den, que me den afecto,
que me den seguridad, que me den energía. Y cuando yo estoy empezando a
vivir directamente lo que soy es cuando puedo empezar a abrirme a los demás
de un modo auténtico, de un modo gratuito, sin una manipulación, sin seducir al
otro.
La existencia concreta está hecha sólo de cualidades positivas (energía,
inteligencia y amor-felicidad) esto es la materia prima de la existencia y del ser
humano. No hay otra cosa.
Las cualidades son substanciales, son substancia. Defecto es la menor
presencia o la insuficiente presencia de una cualidad.
Al ponerle un nombre cosificamos, convertimos en cosa algo que no es cosa,
sino que es un modo de ver lo otro, es una menor presencia de lo otro.
Por esto en primer lugar conviene ver que lo que llamamos defectos es
solamente un insuficiente desarrollo en nosotros de las cualidades.
No se puede luchar contra algo que no existe. Lo único que tiene sentido es
luchar a favor de lo que sí existe, y en la medida que yo lucho a favor, es decir
que ejercito más y más la inteligencia, la afectividad y la energía, eso que
llamaba defecto desaparece.
Todos nuestros problemas psicológicos derivan de este insuficiente desarrollo
de nuestras cualidades.

Lo que desarrolla no son los estímulos sino nuestra respuesta a los estímulos.
Lo que sucede es que estamos acostumbrados a que sólo haya respuestas
positivas ante estímulos que llamamos positivos. Es decir, que hemos
aprendido a tener unas respuestas condicionadas; a un estímulo positivo una
respuesta positiva; me tratan bien yo respondo bien, me tratan mal, yo
respondo mal. Eso es adquirir un hábito que condiciona la respuesta.


El resultado es que yo me convierto en un eco, en un reflejo mecánico del
exterior. No ejercito mi capacidad de libre respuesta, no elijo, soy elegido, soy
un eco del exterior.
Así, en el hábito adquirido he aprendido no a crear mi propia respuesta sino a
vivir pasivamente la respuesta que se produce de acuerdo con el estímulo.
Mi vida se convierte en una lucha constante para buscar unos estímulos
determinados positivos y huir de los estímulos negativos. Porque éste es el
único modo que entiendo, que comprendo para poder vivir más
satisfactoriamente.
Así que estoy viviendo en una lucha constante con el exterior, en una
estrategia constante para buscar aquello que ha de producir en mí una
resonancia positiva y huir de lo que puede producir en mí una resonancia
negativa. Lo cual hace que yo esté manipulando constantemente el exterior
para este fin.
Así pues uno de los impedimentos para que yo siga creciendo es que he ido
aprendiendo a funcionar por hábitos adquiridos, en virtud de
condicionamientos.



Hay otro factor básico que impide que yo siga creciendo y es que el exterior me
está imponiendo, desde el principio, un modelo de comportamiento. El exterior
me dice cómo he de ser y cómo no he de ser. Este “como ser” va más allá de lo
que en principio parece, porque me dice lo que es correcto que yo piense y lo
que es correcto que yo sienta. Es decir, que no solamente es un
comportamiento externo sino que es un modelo interno, y no solamente me
impone este modelo sino que me juzga y me condena de acuerdo con mi
cumplimiento de este modelo.
En la medida en que yo asumo el modelo (...) lo exterior pasa a ser la norma;
pasa a ser mi Dios, no la sinceridad, no la libertad interior, no lo profundo, sino
lo externo. Y en la medida que para mí es más importante ser de acuerdo con
un modelo que ser profundamente más y más yo mismo, en esta medida me he
prohibido crecer.
No quiero decir que el exterior no tenga que darnos modelos. Necesitamos
modelos para poder convivir. El problema es que se valora y se juzga al niño
en virtud del modelo y nada más.
Se hace del modelo el culto fundamental, de tal manera que el objeto de la
llamada educación suele ser, en la práctica, que cada uno se comporte del
modo que es debido. No que el niño viva más y más su autenticidad, su
plenitud. Lo más importante, lo fundamental, es que se comporte del modo
adecuado.


Se valora más el modo de ser que el ser.
El aceptar modelos puede ser hasta cierto punto necesario o útil de cara al
comportamiento exterior, pero el problema es que yo no vivo esos modelos de
cara al comportamiento exterior solamente, sino que me los creo y entonces los
vivo en relación al vivirme a mí mismo. En una palabra, estoy identificado con
los modelos, yo me confundo con el modelo.
Estos dos factores, el modelo impuesto, y por lo tanto el culto al modelo, y los
hábitos adquiridos o conducta condicionada, son los dos factores principales
que están impidiendo que uno siga creciendo en inteligencia, en energía y en
afectividad. Por eso, teniendo en nosotros la posibilidad de ser una plenitud
como seres concretos, estando destinados a poder vivir una plenitud
encarnada, generalmente estamos viviendo una frustración encarnada."



Creo que os dejo un buen sabor de boca, pues después de leer estos pequeños fragmentos seguro que a más de uno le apetece leer más de este gran maestro.

 Como voy a tomarme unos días de vacaciones, he creído oportuno despedirme con esta sugerencia. De esta forma, tenéis un buen tema para no aburriros estos días.


¡¡¡Feliz verano!!!!!  Y hasta pronto.....

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