jueves, 24 de noviembre de 2011

PRINCESAS Y MADRASTRAS

Cuando somos pequeños, nos cuentan cantidad de cuentos infantiles. Todos llevan un mensaje oculto, que sin darnos cuenta, se nos graba en el inconsciente.
Y cuando somos adultos, al intentar recordar uno de esos cuentos, descubrimos que solo recordamos ciertos fragmentos, o cambiamos el desarrollo, o lo mezclamos con otro cuento.
Resulta que cada uno de nosotr@s hemos tomado las partes del cuento según nuestra forma de ser y nuestra vida.

Hace un año, me puse a escribir el cuento de Caperucita Roja, y al terminar y compararlo con la versión original, descubrí que había cambiado considerablemente la historia.  ¡Qué sorpresa me llevé!  ¿Cómo lo había cambiado tanto?
Pues es que, como os digo, cada uno se queda con su interpretación particular, en función de su persona.

Y nuestra personalidad, creada en función de las cosas que vivimos y experimentamos, siempre tiene un lado positivo y otro negativo. Luz y oscuridad. Virtudes y defectos. Cualidades y manías.

En definitiva: que todos tenemos un príncipe o una princesa y un ogro o una madrastra.

Me cuesta ver mi lado "madrastra", pues me fastidia comprobar que esto es así. A todos nos hace "pupa" descubrir aspectos negativos propios.

Pero lo importante es ACEPTARLO. Porque solo si acepto mi lado negativo, puedo dejar de "taparlo" inconscientemente. Con lo que, dejo de gastar energía en este taponamiento, y puedo emplearla en potenciar mi lado positivo.

Si yo soy Blanca Nieves, soy bella, inocente, dulce, cariñosa y hacendosa. Pero también soy la Madrastra, y soy cruel, insegura, envidiosa, y mentirosa.

Ahora bien, al dame cuenta de esto, y aceptarme, hago un pacto entre mis polos opuestos, y sin juzgarme, procuro potenciar mi lado Princesa, sin intentar luchar contra mi lado Madrastra.

Si quieres descubrir un poco más de ti, escribe el cuento que primero te llegue a la mente, sin pensar en lo que escribes y sin juzgarte. Simplemente intentado recordar el cuento. Y luego lo lees y lo comparas con la versión original. Y después... ¡tu mismo de darás cuenta! Es un trabajo personal y propio, que solo puedes hacer tu sol@.

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