lunes, 15 de agosto de 2016

SOLTAR EL PASADO

Hace cosa de un mes visité una preciosa Ermita situada en un pequeño pueblo del Pirineo aragonés llamado “Orante”. 
Me habían contado maravillas de este lugar emblemático y de su guía, un señor mayor dedicado en cuerpo y alma al cuidado de la ermita de su pueblo, que te recibe y acoge en cuanto te acercas a la ermita.

Nada más llegar, mientras subíamos la pequeña montaña, vimos asomarse varias veces a este encantador señor, que se econtraba mostrando la ermita a otros visitantes.
Y al acercarnos más, salió apresurado a recibirnos con su tierna sonrisa.  Y amablemente nos guió por la montaña y la ermita explicándonos su localización precisa coincidente con un punto que en sus orígenes quizá pudiera tratarse de un observatorio astrológico solar (para lo que seguramente nos tendríamos que remontar a alrededor de I milenio a.C.)
También nos mostró la pared occidental de la ermita, donde se halla una aspillera que conducía los rayos solares hacia su interior en los solsticios y equinoccios.

La verdad es que más allá de éstas y otras muchas más cosas que este encantador señor nos contó acerca de la Ermita, y que podeís consultar en cualquier página info de internet (Ermita de San Benito en Orante -Huesca-) yo os voy a contar mi propia experiencia acerca de lo que allí sentí y lo que ello me reportó después.

Nada más subir y acercarme a la Ermita pude sentir una tremenda paz en todo mi cuerpo. Las vistas eran preciosas y estaban impregnadas de esa bella paz que envuelve todo el entorno.
Lo mejor fue entrar dentro de la Ermita (hay que entrar de uno en uno) y quedarme allí sola, sentada en una vieja silla acomodada especialmente para el visitante. Durante mi estancia allí dentro, mi cuerpo se relajó brutalmente, como si tuviera un peso a tierra que me inmovilizaba de forma sensible tenuemente.
Y mientras mi cuerpo reposaba.... mi mente paraba... Y aunque mis ojos observaban cada detalle de la Ermita, mis pensamientos se habian evaporado, aligerando también toda esa presión mental que siento habitualmente.

Al cabo de un buen rato, me dije a mi misma: “Tendría que salir ya porque hay fuera otros visitantes esperando... mmm... Pero me cuesta moverme.... Estoy tán a gusto aquí....”
Y me permití quedarme allí otro ratito más. ...
Hasta que vi aparacer al amable señor que vino a buscarme.  Madre mia!  Llevaba media hora dentro!  y se me había pasado el tiempo volando!!!

Cuando estaba fuera, este señor me miró a los ojos con su tierna sonrisa y me preguntó cómo me sentía. Entonces.... me percaté que tenía una ligera molestia en el estomágo, como “mala gana”.  Y él me indicó que eso signficaba que seguía “enganchada” a mi pasado.
Y no se qué me sucedió exactamente, pero comencé a llorar emocionada. Porque en lo más profundo de mi ser sabía que era verdad.
Y me dijo que lo soltara. Que lo dejara ir.... Que el pasado era simplemente pasado.

Para poder soltarlo, me propuso una técnica: que un día que estuviera tranquila, mirase al cielo y buscara una nube. Y que colocara en esa nube a mi Pasado. Y la observara hasta que desapareciera.

Y no había podido hacer esto hasta el otro día. Un momento de soledad frente al mar, inmersa en mi tranquilidad, recordé el consejo de este buen hombre y me puse a realizar mi “tarea”.  Busqué un nube y coloqué en ella mi pasado.  Y al principio creí que la nube no desharía, pero luego comencé a verla moverse y cambiar de figuras.
En verdad, las figuras que yo veía en ella eran muy simbólicas para mi. Todas significaban algo importante de mi pasado. Y esto ya me caló bastante.
Pero en especial me sentí tocada cuando comence a ver desaparecer la nube. Pues me di cuenta que no quería que se fuese. Incluso apreté mis puños como en un intento de amarrar esa nube, ... y en definitva de sujetar mi pasado...

Y la nube desapareció!   Y solo entoncés sentí liberarme de verdad.
Y fue consciente de lo que me costó hacerlo, y de cómo aquél angel de la ermita, ese encantador señor de pelo blanco, había visto en mis ojos todo mi dolor enganchado a ese pasado.

Para mi ha sido toda una experciencia positiva, que he creido merecedora de ser contada.
Me parece una maravillosa técnica la simbología de la nube para deshacer los nudos de cualquier enganche que puedas tener.  Así que te animo que realizar esto si lo necesitas y luego si te apetece lo compartas también aquí.

Feliz agosto!  Y ... a soltar amarras!!!    ;)

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