miércoles, 11 de abril de 2012

MI PUZZLE

En cada vida, hay una serie de acontecimientos y hechos que nos marcan para siempre.
Cuando nacemos, ya venimos con un código impregnado de energía, transmitido por nuestros ancestros. El cual nos proporciona una serie de pautas inconscientes y además determina dónde nacemos, a qué familia pertenecemos, nuestra situación social, ...
Nacemos, y a partir de ahí, junto con nuestro código energético que ya traemos, el mundo nos invade de situaciones, emociones, y vivencias que nos van "formando".
Nuestro molde de arcilla, con sus propias características energéticas, se va creando en base a estos hechos. Y según vamos creciendo, el molde va tomando forma.


Digamos que en base a unos acontecimientos, elecciones, y sensaciones,  cada uno de ellas como si fuese una pieza de un puzzle, nos vamos formando a nosotros mismos sin darnos cuenta. Y vamos así, completando nuestro puzzle, nuestra VIDA, nuestra forma de vivir y sentir las cosas que nos pasan.

Encontrar la pieza base, a partir de la cual se va rellenando el puzzle, es bastante complicado, a la par que gratificante. Pues si conozco esta pieza, soy capaz de entender qué hago yo con unas piezas de las que no logro entender su posición y propósito.

Desde hace un tiempo, he ido descubriendo piezas sueltas. Emociones y actitudes que me marcaban el día a día, sin poder evitarlas, y la cuales no veía ni entendía. Actuaba de una forma, sí, y eso me provocaba cierta angustia, tristeza, o enfado. Y no lograba evitar aquella sensación de abandono, soledad, o tristeza. Mi cabeza, mi mente, solo lograba encontrar una explicación: soy así, esta es mi vida, qué mala suerte, ...., los demás no me entienden, .... etc,..

Poco a poco, he ido viendo y comprendiendo esas piezas sueltas. Mi tendencia al victimismo, mi miedo a vivir la vida, mi quietud, mi "hacer mover a los demás", ... , mi Caperucita Roja, mi lobo, y hasta mi Blacanieves.   Y comprendía muchas cosas de mi misma y mi vida. Más... me faltaba algo!
¿Cómo encajar todas estas piezas?

Hoy entiendo cómo encajan. Y cual es la pieza fundamental del puzzle (o por lo menos una de las fundamentales, ya que nadie me asegura si encontraré después otra más importante).
Al conocer esto, siento una gran liberación. Pues como en un dominó, al poner esta pieza fundamental en su lugar, todo cae por su propio peso....

No necesito profundizar más allá de lo que conozco hoy, ni proponerme un listado de actos que me hagan cambiar esto. Pues precisamente esto, es lo que hay en mi. Tan solo con ser conocedora, puedo entonces entenderme, y no buscar el entendimiento de terceras personas. Puedo acogerme, perdonarme, y comenzar a quererme. Sin pedir a los demás que me quieran constantemente, que me aprueben, y perdonen.
Y además, soy capaz de VERLOS más allá de su etiqueta de presentación. Sin miedo a su juicio.

Hoy soy capaz de tomar la responsabilidad que me corresponde. Aunque me duela. Pues es mi obligación y derecho tomar las riendas de mi vida, calzarme mis propios zapatos, sin esperar la bendición ni ayuda de los demás.

Afrontar lo que me viene, tomando mis propias decisiones, bajo mi responsabilidad, y caminar sola, sin culpar a nadie de mis fracasos o infelicidad.  Tarea complicada para mi, acostumbrada a evitar, exteriorizar,  pedir,  huir, y mirar hacia otro lado.

Para ello, cuento con algo importantísimo: COMPARTIR con los demás.  De esta forma, esta tarea que se me avecina dura y de gran peso, se convierte en un desafío de peso ligero, lleno de la satisfacción que me da caminar con mis propios zapatos.




 

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