lunes, 18 de marzo de 2013

ENSEÑANZAS

Hoy mi hijo de 20 meses me ha dado una gran lección.

Hace tiempo escuché "toda persona que conoces viene a enseñarte algo y tu vienes a enseñarle algo a ella".
Desde entonces, siempre que estoy con otra persona, y en especial si ésta persona me enfada, crispa, o pone de los nervios, me acuerdo de esta frase e intento relajarme y averiguar QUÉ ME ESTA ENSEÑANDO esta persona. 

De algunas personas ya averigüé lo que vinieron a enseñarme, y desde ese preciso momento, aquello que me "molestaba, irritiba, alteraba,..." desapareció.  Pues comprendía el mensaje escondido que me estaba ofreciendo esa persona. La vida las había puesto frente a mi, como el que pone un espejo, para enseñarme algo. 

Todo lo que soy capaz de VER en ti, es porque también está en mi, sea bueno o malo.  Si veo tu "victimismo", estoy viendo el mío. Si veo tu "generosidad", estoy viendo la mía. 
Al principio, me costó un poco aceptar las cosas negativas, pero luego, fue una gran liberación darme cuenta de esto.   Creo recordar que de esto ya os hablé en una entrada anterior.

Hoy, mi niño, me ha enseñado que puedo DAR más de lo que doy. Que si no me muevo, él me va a hacer mover. Que no se va a rendir. Que me necesita y que estoy aquí para colmarlo. 

Lleva una semana malito, y por tanto, lleva el mismo tiempo sin dormir bien. Esto repercute indudablemente en mi descanso nocturno. Pues es un dormir intermitente, que después de una semana llega a desesperar bastante. 
Hoy, mi hijo, no se cómo se las ha apañado, pero ha bajado solito de su cuna, ha abierto la puerta de su habitación y ha venido a buscarme.  Y todo esto a oscuras. Y sin hacerse ni un solo rasguño.
"Mamá, ¿no vienes? pues voy yo a buscarte!!! "  

Al principio me he asustado mucho, después me he sentido muy culpable y con miedo, y al final, me he reído

¿Qué veo en él que también está en mi?  Él no se rinde. Pide mucho. Y también da mucho. 
¿Qué me está enseñando? Puedo hacer y dar mucho más. Eso que siempre he visto en otras personas y nunca en mi, y que siempre admiraba... resulta que está en mi. Quizás un poco escondido, pero está. 

Siempre he admirado a mi hermana por su gran dedicación a los demás, en especial a sus hijos y familia. A mi madre, por su capacidad de estar en todo y atendernos a todos. A mi compañera de trabajo, por su fortaleza en tirar para adelante ante los problemas (siempre he dicho que "tiene un par"). A otras mujeres amigas mías que son capaces de sacrificar sus necesidades por los demás, de tener arrojo frente a las adversidades, de ser resolutivas, fuertes, y dar amor sin condiciones.

Sin embargo, yo siempre me sentí "peor" persona. Más egoísta en este sentido. Menos capacitada para salir adelante y superar los baches. Menos "merecedora de"  ser madre y de dar y recibir amor.

Hoy, mi hijo, como un pequeño espejito de mi alma, me dice: mamá, tu puedes, tu vales, saca dentro de ti todo lo que llevas dentro. No eres peor que las demás. Tienes todo lo que ves en ellas.

Por ello: GRACIAS mi amor 






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