viernes, 4 de enero de 2013

PROPOSITOS

Acaba de comenzar el nuevo año.  Y con cada inicio de un ciclo, las personas solemos hacer un repaso mental de lo que fue el anterior, de si estamos viviendo como queremos, de si hay cosas que nos gustaría mejorar o cambiar....
Es la época en la que la mayoría nos proponemos nuevas metas. A veces las cumplimos, y la mayoría de las veces no.  ¿Por qué nos sucede esto año tras año? ¿Qué nos impide llevar a cabo estos propósitos?

Desde mi punto de vista, creo que existen varios factores a tener en cuenta:

  1. Objetivos.                                                                                                                                           ¿Cómo son mis objetivos? ¿Son alcanzables? ¿se ajustan a la realidad? ¿Voy a poder alcanzarlos teniendo en cuenta mis capacidades y disposición? Si no es así, difícilmente los llevaremos a cabo....
  2. Necesidad, Querer o Deseo.                                                                                                                       Esto que me he propuesto, ¿lo necesito? ¿mi cuerpo me pide realizarlo o es un simple deseo mental?      Pues no es lo mismo necesitar que desear, ni tampoco querer.  Un deseo puede ser cualquier cosa, alcanzable o no. "Desearía tener 15 años menos..." Es un deseo, pero no una posibilidad real.    Puedo también querer hacer algo que mi mente me propone, como por ejemplo "estudiar un idioma nuevo" o "hacer todos los días deporte". Suelen ser metas que CREEMOS son necesarias. Sin embargo, mi cuerpo me puede estar diciendo "Nooooooo .... No tengo ganas de hacer nada de eso, y además no lo necesito" No confundir esto con la famosa "pereza". Debemos escuchar nuestro cuerpo de verdad, y ver si ese querer tiene un fondo de necesidad o un fondo de apariencia (lo que está bien socialmente y que creo que debo de ser, guapo, inteligente, ...)  Si mi cuerpo me contesta un " Si " será porque existe una necesidad de hacerlo.  "Sí, necesito estudiar un idioma nuevo, pues tengo una inquietud interna de saber más" o "Sí, necesito hacer deporte pues me siento un poco atrofiado y eso me incomoda mucho" 
  3. Cantidad de objetivos.                                                                                                                           ¿Cuántos objetivos me he propuesto? ¿son demasiados? pues si me propongo demasiadas cosas, no seré capaz de hacer ninguna. Pues es mejor hacer solo uno que ninguno. Centra tu energía en lo que más necesitas. 
  4. Pereza.                                                                                                                                                Una vez que hemos escuchado nuestro cuerpo y sabemos desde el corazón lo que realmente necesitamos hacer, concentramos nuestra energía en este objetivo y vamos a por él. Pero para conseguirlo, tenemos que superar nuestra pereza. Esa que siempre está mostrando nuestro ego, disfrazada de muchas cosas. Para no dejar que ésta nos domine, es muy importante vivir en nuestro "adulto" y ser conscientes todo el rato de mi necesidad. Esa necesidad que me indicó mi cuerpo, y que he decidido satisfacer.  Si no lo hago, y me dejo llevar por la pereza, lo único que obtendré será una gran insatisfacción y un resentimiento de culpa, por no haber seguido mis propias necesidades.
  5. Comprensión.                                                                                                                                           Es muy importante que nos comprendamos y aceptemos. Pues somos seres humanos, que cometemos errores. Y también que comprendamos nuestro objetivo. Si requiere grandes esfuerzos por mi parte, es probable que algún día necesite "descansar" y no juzgarme por ello.  Es decir, es muy importante no agobiarnos. Hacerlo DISFRUTANDO de ello, pues es algo que yo he ELEGIDO. Y si lo he elegido yo, siempre puedo cambiar de opinión. Con lo cual, no es una obligación, si no una elección.   
  6. No soy mis metas alcanzadas.                                                                                                                    Es muy importante que no confundamos quiénes somos con las cosas que he logrado. Yo no soy mis objetivos cumplidos, ni las cosas materiales que tengo, ni el reconocimiento externo, ni lo que los demás opinan de mi, .... Soy un SER único y especial, como el resto de personas. Cada uno brilla con su propia luz. Y estamos aquí para aprender. Si me equivoco, o no alcanzo una meta, no soy peor. Simplemente, soy humano. 
Yo siempre he tenido tendencia a proponerme muchas cosas sin escucharme. Me dejaba llevar también demasiado por lo socialmente establecido.  Y al final, terminaba sintiéndome decepcionada conmigo misma. Con una gran insatisfacción y mucha culpabilidad.  Esto nos pasa a la mayoría de personas. Generamos solos, sin darnos cuenta, una gran insatisfacción que desencadena en tristeza, baja autoestima, ....


Intentemos (y me incluyo) escuchar nuestro cuerpo y corazón. No compararnos con nadie. Ni mirar lo que hacen los demás. Sólo nosotros mismos SABEMOS en nuestro interior lo que realmente necesitamos y debemos hacer. Si seguimos nuestro instinto natural, todo saldrá bien. Pues para empezar, el que se escucha, ya obtiene una satisfacción al hacerlo. Nuestra propia luz es la guía de nuestra vida. Solo hace falta mirarla, para descubrir el camino que nos muestra.

Algunos os preguntaréis ¿Como me escucho? ¿Cómo sabré distinguir entre lo que me dicta el corazón y lo que me dice mi mente?  Pues simplemente, relájate, respira, no pienses, ....  solo siente  Y lo sabrás.  Y cuando lo sepas, no dudes. Pues si dudas, ya lo has llevado a tu mente. Solo déjate llevar y sea cual sea la respuesta, no la cuestiones. ¡Pues ahí está el camino!  Esta es tu LUZ!  

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